11.4.26

Entre vino, cenizas y café

 Empecé un borrador el 20 de diciembre del 2025. Quedó en blanco durante meses. Y acá estoy hoy, sintiendo el peso total de estos últimos dos años. Me pesan las cejas, se me caen sobre los ojos, la cara inflamada, la nariz colorada, el líquido cristalino que brota sin parar de mis ojos.

Relleno este cuadro de texto, con palabras que brotan, sin sentido, sin coherencia. Hace años tengo palabras atragantadas, enroscadas. Siento algo de miedo incluso, no se por qué. 

Hace dos años quiero tapar mis pensamientos, con música alta, trabajos exigentes, porro, qué se yo. Ya no escribo como antes, no agradezco como antes, no tengo amigos como antes. Me siento sola, aislada en mi propio mundo de incertidumbres, dudas, miedos, inseguridades. 

Que si soy suficiente, que si soy buena, que si me quieren, que si quiero. 

¿Por qué me es tan difícil poner en palabras todo esto que estuve viviendo estos últimos dos años?

Siempre pude hablar de lo que me pasaba, siempre me expuse, sin miedo al qué dirán. Ahora el peso de las miradas ajenas parecen toneladas de plomo cayendo sobre mí. 

Siento que nunca pude terminar de salir del estado de supervivencia. Siento que mi cerebro aun esta en una. Y mi corazón guardado en una caja blindada. 

En fin, 

Acá dejo otro testimonio en este cementerio de relatos de mi propia vida.

Podré ser muchas, hoy mi versión melancólica está a flor de piel. 

Ya no me quedan energías ni para releer esta entrada. 

Alguna vez estuve llena de entusiasmo por vivir, por lograr grandes cosas. Hoy me siento como esos poetas nostálgicos que mueren entre sus escritos manchados de vino, cenizas y café.